Souvenir de Viena – Claudia Amigo

farewell

¿vas a quemar mi amor como si fuera un papelito?
me asomé a la ventanilla
gracias gracias gracias dije en voz baja
creo que fueron tres veces
te merecías más
sucede que cuando ya no puedo hablarte
me refugio entre tus brazos
buscando
¿volarán cenizas?
podría remendar tus medias
estirarte la camisa como cuestión doméstica
o partirme el pecho, cada capa
darte mi corazón sería vulgar
ojalá conociera otras palabras
las necesarias, las de sorprender
y después

Stravinsky

me bautizaste como pájaro
quizás en otra vida
iba de rojo incendiado
cielos, ramas, cuerpos
ahora las alas
la pasión inmerecida
duelen

De mañana

Lo ve irse desde la cama
el brazo caído
sobre el borde del colchón,
cierra los ojos
sueña con unos zapatos
aunque sea sin lustrar
el hijo que no tendrás,
cenicienta,
llora en la cuna

a él se le caerán
las monedas de los bolsillos
cincuenta centavos para el colectivo
y un peso

Da media vuelta
el cuerpo entre las sábanas
hace una semana sin lavar
descubre telarañas en  la ventana
cierra los ojos
sólo cree en cuentos de hadas
imagina
el chupete con azúcar
en cambio, sobre la mesa,
sigue el diario de ayer
abierto a la mitad

Reproche

Cuando me faltó el aire en el subsuelo
en el pasillo, tubo sin final,
cuando me hicieron recostar sobre la camilla
y mis piernas se abrieron como bisagra,
pensé en la avenida vacía de madrugada
cuando alguien tomó mi pelo y lo arruinó con tijeras
en la pesadilla
el día que se acabaron las lágrimas
y marqué crucecitas en el calendario
para comprobar el tiempo
una multitud caminaba en contra
no sonó el teléfono impiadoso
por debajo de la puerta entró el agua
cuando me quedé sin uñas angustiada,
antropófaga
se marchitaron las rosas, se terminaron los fósforos
cuando chillaron las ambulancias
y el empleado de la aduana no comprendió
las frases del pasaporte
entonces hasta ahí
tu mano, la mano de tu amor, no llegaba.

Torpezas

vuelca el vaso de agua
sobre los papeles
el lápiz olímpico
da una vuelta y cae
con dolor de cintura
experta en moretones
golpean sus muslos
las esquinas del escritorio
ella camina y olvida
esquivar las sillas
imposible distinguir
qué teléfono suena
piensa en pedir
“no me mires así”
pero las plegarias
nunca dan resultado
baja la cabeza
y se pierde atontada
en su vergüenza

plan de acción

me distraje
un insecto partió al medio
la franja de luz
estaba detenida pensando
en asuntos de amor
sería interesante
pasar pronto a la acción supuse
apoyar las manos en la espalda desnuda
suspenderme entre tus piernas
que me invites a bailar
o seducirte
con un revoleo de ojitos
luego un hilo tibio que resbale
desde adentro
y otro que me estremezca
como un erizo tierno
siempre a la defensiva
ahora el zumbido agudo molesta
arriesgo, por curiosidad
quizás te quedes

Primera revelación

el amor era esto pensó una mujer y prefirió el silencio
afuera chillaban murciélagos
el mundo podía terminarse en su plenitud de desgracias
pero él no le quitaba los ojos de la desnudez transparente
llenaba lo que otros habían desgarrado
nadie pedía
ella encontró el más lejano de los recuerdos
en las sombras de su cama
dispuso como paños sus caricias también para curarlo
al hombre que acostumbra caminar entre azahares
abrazar a los hijos por la espalda
entonar bajo el agua la mejor parte de puccini
era esto, algo increíblemente simple
la muerte no importaba
le convidó cerezas con besos
pronto descubrió el jugo que mancha los dedos
cómo sangran

pequeña revelación

una bolsita de plástico da vueltas por el patio
de una casa californiana de madera blanca
el hombre la mira tras las cortinas,
en aquellos sutiles pasos
del viento o la música clásica
entiende la eternidad:
es una película o podía pasarle a ella
aquí más cerca en la ciudad de cicatrices
de noche, no una tarde roja de otoño
faltaban los violines y los cedros
su amor salió de la farmacia
-pastillas para la presión-
caminaba como un chico
con los pies hacia afuera
balanceándose
en sus ojos ella
entendió la eternidad

Claudia Amigo nació en Buenos Aires en 1968 y pasó los años de la infancia y la adolescencia en Banfield, al sur. Es licenciada en Letras, fue docente y ejerce el periodismo desde 1990. “Souvenir de Viena” es su primer libro de poemas.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.