El vino de la casa – Carla Sagulo

Perros

con su dedo pintado
la vecina señala nubes negras

es el mal tiempo que la tiene así

la tormenta silenciosa no nos mata
pero agita los cimientos

la vecina llama al perro por su nombre

hay que verla
ella misma tiene perros en la lengua

salen todos juntos a ladrar al pobrecito…

es el mal tiempo
las bombachas no se secan

por la ventana el noticiero,
película catástrofe
empeorando hacia la tarde

Jardinería cero

Un árbol se muere
y nadie lo entierra.
Su único hueso queda ahí
desnudo todo el año.
Le crecen flores abajo
como si alguien las hubiera puesto.

Estas cosas pasan en mi patio.
Las plantas más fuertes sobreviven.
Las miro con cariño
y espero que comprendan
que no estoy para nadie,
tampoco para ellas.

Pero si una planta,
por lo general tranquila,
intenta una noche suicidarse
lanzando al vacío su maceta,
eso no sé cómo tomarlo. Sólo sé
que todo jardín es una herencia;
también este patio en el que llueve.

Estado civil

mis amigas tienen novios altos
también yo
tenía uno que llegaba al techo
ahora
me gustan más pequeños
como papelitos
con un nombre y un teléfono

After hour

él usa collar de perro
y tiene mucha gente en la remera
eso no es bueno ni malo
afuera, amanece
un cielo enorme de agua fría

nos besamos rápido, me muerde
contra una puerta negra que se cierra

en el taxi hay que mirarse
decir buen día sin haber dormido

eso no es bueno ni malo
en casa, la estufa está prendida
las persianas bajas y la noche
en paños menores continúa

Veranito

es bueno que haga calor
tener las ventanas abiertas
como piernas llenas de besos

la vecina desconfía
de este clima en pleno invierno

yo en cambio leo
traducciones de anagrama en mi tumbona
y pienso en follar o sea
coger como si fuera
verano en mi hemisferio

Invitación

mirá bonito,
en casa hay té chino,
lugar de sobra:
mi cama es tan grande …
podría albergar
una orgía de jugadores de sumo
y aún habría espacio
para toda tu tristeza

créeme
te haría bien quedarte
este p.h.
primer piso escalera
es todo luz por la mañana

Mi elemento

el verano promete
tierra y agua, fuego y aire
en la garganta
otro humo toca el corazón
una copa más y me desvisto
me saco
pero la noche no recibe
incendia neumáticos
en la boca del estómago
alas para ella, para mí,
tracción a sangre
fértil todavía,
como un asno,
voy por tierra

Soñar con los angelitos

voy a amarte un tiempo más
me temo

igual por las noches
salgo a comprar cerveza
seduzco muchachitos
los traigo a casa y les hago
su jugo de naranja en la mañana

dormiría bien entre sus cuerpos
pero habría que acostarlos todos juntos
sentarse un rato en cada uno
hasta que el sueño venga para todos

Carla Sagulo nació en Buenos Aires en 1977. Publicó El vino de la casa (Ediciones VOX, 2007), Fuego chico (Nulú Bonsai Editora, 2009) y Toro (Felicita Cartonera, Asunción 2011). Poemas suyos han aparecido, además, en algunas antologías y publicaciones virtuales. Es Profesora en Letras por la Universidad de Buenos Aires y trabaja como traductora, correctora y profesora; desde 2008 también coordina talleres de lectura y escritura. Se puede leer textos suyos en www.unojodelacara.blogspot.com.

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